En julio de 2008, las Cajas iniciaron la entrega de créditos hipotecarios a sus afiliados y se convirtieron en un nuevo actor de esta industria.
Los créditos hipotecarios de las Cajas están destinados a adquirir (financiar o refinanciar) viviendas nuevas, usadas o inmuebles accesorios de ellas, como estacionamientos y bodegas. Son hasta 30 años plazo y sin límite de UF.
A ellos pueden acceder únicamente los afiliados a las Cajas y se distinguen por:
Sus tasas de interés son competitivas.
Poseen bajos costos de administración.
Son descontados por planilla.
Apoyan, sobre todo, a segmentos que no tienen variadas opciones de financiamiento.
Son compatibles con el subsidio habitacional que entrega el gobierno.
No hacen diferencia de tasa por riesgo en los créditos.